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lunes, 24 de agosto de 2009
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miércoles, 27 de mayo de 2009
Hüsker Dü - Ice Cold Ice (1987)
Bob Mould tiene pinta de cualquier cosa menos de rockero punk-hardcore. Pero... Vamos, como para fiarse de las apariencias.
He aquí unos de mis "malditos favoritos", en vivo en el festival Pink Pop, en agosto de 1987. ¡Qué mayor soy! Snifs...
martes, 17 de marzo de 2009
Led Zeppelin - Communication Breakdown (1969)
Viendo este video uno se da cuenta de que, en realidad, no hay tanta diferencia entre los Led Zep originales y un grupo punk de diez años más tarde. Así, contenidos, en un plató y en blanco y negro me gustan mucho más que ante 50.000 espectadores, en un macroconcierto desmadrado y cuajado de luces, lentejuelas y solos de guitarra interminables.
Pena que no sea en vivo.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
El Equipo Titular
Se trata de un libro que habla casi exclusivamente de las unidades de caza de los portaviones estadounidenses desde el ataque japonés sobre Pearl Harbor en diciembre de 1941 a la victoria estadounidense en Midway en junio de 1942. Es, pues, el relato de las peripecias de un puñado de pilotos navales americanos a lo largo de seis meses de travesías marítimas y estancias prolongadas en bases navales, salpicadas de dramáticos combates aeronavales que decidieron el curso del conflicto.
¿Por qué sólo hablar de los cazas, y no de todos los aviadores embarcados? ¿Por qué centrarse en los monoplazas de combate en vez de, por ejemplo, en los bombarderos en picado, que fueron los que echaron a pique más navíos japoneses en el período descrito? ¿Por qué no en los torpederos, que después de un exitoso arranque en la Batalla del Mar del Coral, se convirtieron en Midway en víctimas propiciatorias de los cazadores japoneses?
Pues, nos dice Lunsdtrom , porque seguir de cerca las andanzas de los pilotos de caza de la US Navy es enormemente ilustrativo del desarrollo de la fase inicial de la contienda en el Océano Pacífico, y ayuda a explicar ciertas cosas y a desmontar ciertas ideas preconcebidas. Además, los cazas participaban en casi todas las misiones de una agrupación de portaviones: daban protección a los propios navíos, escoltaban a los aviones de ataque de su bando y, de vez en cuando, ellos mismos llegaban incluso a atacar unidades navales enemigas con fuego de ametralladora o con bombas.
Pues bien; a pesar de no poseer las mejores monturas de la época (Brewster F2A Buffalo y Grumman F4F Wildcat), los pilotos de la US Navy eran de los pocos del mundo que recibían adiestramiento de tiro en combate. Es decir, que se les enseñaba por un lado a disparar y acertar desde posiciones difíciles (ángulos de deflexión de entre 30 y 90º), y por otro a maniobrar para poder disparar desde esas posiciones - desde donde el fuego de respuesta de los bombarderos enemigos presentaba un menor peligro. Porque, aunque no lo había dicho, éstas eran tácticas contra bombarderos, claro.
Además, el diseño de los cazas de portaviones estadounidenses (chatos debido a su motor de cilindros en estrella y con la carlinga sobreelevada para mejorar la observación durante la aproximación y el apontaje en su buque) favorecía la acción de disparo con ángulos de deflexión amplios como los que, como era el caso, existieron en los combates evolucionantes contra adversarios más maniobreros... los Cero japoneses.
Fue así como los pilotos de la Armada Imperial japonesa, el mejor primer equipo de la Primera División mundial en esos momentos, fueron a dar contra otros que, sin saberlo, eran también del primer equipo del bando contrario.
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| Uno de los más ilustres miembros del "primer equipo" japonés: Tetsuzo Iwamoto. Este "as" nipón comezó a combatir sobre los cielos de China en 1938, y al final de la Segunda Guerra Mundial había cosechado 202 victorias aéreas, número que los investigadores de la posguerra han reducido a la nada despreciable cifra de 80 u 87. Ello le convierte en el mayor "as" de la Armada Imperial japonesa, por delante de pilotos como Nishizawa, Sugita y Sakai. Al contrario que la mayoría de cazadores japoneses, Iwamoto prefería combatir en "pasadas" en lugar de enzarzarse en combate evolucionante con sus adversarios. En mayo de 1942, durante la Batalla del Mar del Coral, formaba parte del escuadrón de caza del portaviones Zuikaku, y participó en la defensa de la agrupación naval nipona contra el ataque aéreo estadounidense. |
El libro, como podéis figuraros, se centra en los escuadrones de caza naval que existían a comienzos de la Guerra en el Pacífico (básicamente los de los portaviones Lexington, Saratoga, Enterprise, Yorktown y Hornet). Se relatan las acciones de cada una de las unidades en los seis primeros meses del conflicto: las incursiones contra Wake, Rabaul, las Marshall, Tokio y Tulagi; la reorganización de efectivos de 18 cazas a 27 por escuadrón; las terribles batallas entre portaviones del Mar del Coral y de Midway; los abundantes accidentes no operacionales (que se cobraron un buen número de bajas al margen de los combates); las incesantes idas y venidas de personal en cada unidad...
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| Esta conocidísima instantánea muestra a los ases del escuadrón VF-3 Jimmy Thach (primer plano) y Butch O'Hare (segundo plano) a bordo de sendos Grumman F4F-3A Wildcats. Se trata de una foto de abril de 1942 hecha en homenaje de una célebre hazaña del segundo de estos pilotos. El 20 de febrero de 1942 O'Hare reclamó haber abatido cinco bimotores japoneses Mitsubishi G4M1 "Betty", y haber causado daños a un sexto aparato. Aunque en realidad sólo tres "Bettys" cayeron ante las ametralladoras de O'Hare, la gesta le supuso al piloto estadounidense la Medalla de Honor del Congreso, y su destino como instructor de vuelta en EE.UU. O'Hare regresó al frente en 1943, y pereció en una misión de interceptación nocturna a bordo de un F6F Hellcat equipado con radar. Sobre el no menos célebre Jimmy Thach, véase foto y comentario más abajo. |
Lundstrom nos cuenta cómo los pilotos de la armada americana, que no conocían a sus mortíferos adversarios Mitsubishi A6M2 más que por remotos informes provenientes de los combates librados sobre China en 1940 y 1941, desarrollaron por su cuenta las tácticas que funcionaban contra ellos, y aprendieron a evitar el uso de aquellas otras que no daban resultado. Así, cuando finalmente se hicieron públicos los resultados de la evaluación del ejemplar de caza japonés capturado casi intacto en las Aleutianas en junio de 1942, los chicos de los cazas de la US Navy ya habían puesto en práctica ellos solitos el método casi infalible para derrotar a los invictos "Cero" del Mikado.
Quienes idearon estas tácticas y se encargaron de ponerlas en práctica fueron gente como Jimmy Thach y Jimmy Flatley (ver pies de foto, abajo).
El edificio de la Brewster Company, sito en Nueva York, databa de mediados del siglo XIX. Por increíble que parezca, en él se fabricaron aviones de combate durante la Segunda Guerra Mundial.
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Aparte del escaso radio de acción y el riesgo de los aterrizajes oceánicos, el Wildcat mostraba otras carencias. Inicialmente, el modelo F4F-3 no disponía ni de blindaje para el piloto ni de depósitos de combutible autosellantes. El primero de estos dos defectos, imperdonables en el combate aéreo de la época, fue paliado inicialmente por las muy competentes tripulaciones de tierra (bueno; de mar), que improvisaron planchas blindadas para los asientos de sus pilotos. En cuanto al segundo inconveniente, los primeros depósitos autoobturantes que se recibieron resultaron ser defectuosos, y la contaminación del combustible contenido en estas fundas de goma en mal estado provocó la pérdida de cierto número de aparatos en los que se instalaron.
La robustez del Wildcat le permitía asimismo escapar de una situación comprometida picando y maniobrando violentamente a altas velocidades. Los más endebles Ceros no podían seguir a los cazas norteamericanos que actuaban de esa manera, pues no sólo su velocidad máxima en picado estaba limitada por su menor resistencia estructural, sino que por encima de los 400 km/h la proverbial maniobrabilidad de los cazas nipones quedaba muy mermada.
Y otro detalle favoreció a los pilotos estadounidenses: sobre todo a partir de Midway, hubo siempre un número suficiente de Wildcats. 36 por portaviones, para ser más exactos.
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| Jimmy Thach, comandante del VF-3. Este escuadrón comenzó la guerra asignado al portaviones USS Saratoga (CV-3). Por diversas vicisitudes, la unidad sirvió posteriormente a bordo del USS Lexington (CV-2) y más tarde a bordo del USS Yorktown (CV-5). Thach era un jefe fuera de lo común: se cuenta que para bajar los humos a cualquier nuevo piloto que se mostraba demasiado "gallito", lo retaba a un combate inaugural, durante el cual leía el periódico o comía una manzana antes de derrotar espectacularmente al recién llegado. El 4 de junio de 1942, durante la Batalla de Midway, Thach encabezaba el único grupo de cazas de escolta que logró acompañar a los bombarderos estadounidenses hasta los portaviones japoneses. Aunque las abundantes patrullas aéreas de combate japonesas (30-40 Ceros) impidieron que los seis Wildcats de Thach pudieran prestar un apoyo eficaz a los torpederos Devastator del Yorktown, al menos lograron defenderse a sí mismos de manera concluyente. La formación se dividió en dos: cuatro cazas con Thach y dos en apoyo cercano de los torpederos. De los de Thach, un caza cayó derribado casi inmediatamente, pero los otros tres iniciaron la maniobra posteriormente conocida como "la trenza de Thach" y lograron abatir o dañar a varios cazas japoneses sin sufrir más que averías menores. En cuanto a la otra pareja, logró sobrevivir escabulléndose entre las nubes bajas y regresando al Yorktown con sus aviones muy malparados pero con un Cero en su haber. Thach volvió a EE.UU. para formar a nuevos aviadores después de Midway: su experiencia era demasiado valiosa para perderse en combate. |
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| Vista esquemática de la "trenza de Thach". El caza japonés situado a cola de uno de los dos cazas estadounidenses queda en el punto de mira del compañero de su presunta víctima. El adiestramiento en tiro de deflexión de los aviadores navales estadounidenses aumenta las posibilidades de alcanzar el avión enemigo. Ejecutada correctamente, esta maniobra era una trampa letal para un piloto japonés demasiado agresivo. |
domingo, 14 de diciembre de 2008
The Church - Tantalized (1986)
Los bellos Church, en la época en los que los vi en la Sala Universal. Aún recuerdo cómo mis amigas devoraban con la mirada a estos australianos de metro noventa...
Por cierto, los tres frontmen (Steve Kilbey, Marty Wilson-Piper y Peter Koppes) siguen en el grupo y de vez en cuando giran por Europa. Gran banda.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Kula Shaker - Second Sight (2007)
He aquí el single de su álbum "Strangefolk": gran canción, y divertido video ambientado en la Inglaterra victoriana. Con Sherlock Holmes y el Dr. Watson incluidos.
domingo, 30 de noviembre de 2008
E.T.A.
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viernes, 28 de noviembre de 2008
Editors - Bullets (2005)
A caballo entre Joy Division y Echo & the Bunnymen... Más de uno habrá soltado una lagrimilla de nostalgia ochentera al escuchar a estos mozalbetes...
Canned Heat-On The Road Again-Live at Montreux 1973.
Sólo decir: "Yeahhhh!". Y gracias por el enlace, Fernando.
domingo, 23 de noviembre de 2008
Guadalcanal: la crónica definitiva
Librada entre agosto de 1942 y febrero de 1943, esta campaña supuso el auténtico punto de inflexión en la Guerra del Pacífico. Si la dramática batalla de Midway fue el parón de la ofensiva nipona en el mayor océano del planeta, Guadalcanal fue la terrible pugna que comezó a desangrar a las fuerzas del Sol Naciente, y que vio el inicio contraofensiva estadounidense en dicho teatro. Lo que empezó de forma casi improvisada y vacilante en agosto de 1942 en Guadalcanal, acabó en Okinawa en la primavera de 1945.
Soldados de la 1ª División de Infantería de Marina de EE.UU. durante los desembarcos del 7 de agosto de 1942 en Guadalcanal.
Frank pone a nuestro alcance finalmente el relato conjunto de las operaciones terrestres, navales y aéreas por primera vez en la historiografía de la campaña, incorporando de paso las fuentes japonesas recientemente traducidas al inglés. Los relatos anteriores se habían centrado en las operaciones navales (Samuel Eliot Morison), terrestres (Samuel B. Griffith) o aéreas (John B. Lundstrom), dejando en segundo término los demás aspectos de la contienda.
Ahora el autor extiende ante nuestros ojos la panoplia completa de acciones por tierra, mar y aire que salpicaron y definieron la pugna por la isla. Cada ofensiva terrestre, cada combate entre buques de superficie, cada batalla entre portaviones, cada convoy de refuerzo, cada incursión aérea (con las bajas reclamadas, y las que realmente se produjeron), etc...
El acorazado Washington disparando su batería principal contra su homólogo nipón Kirishima, durante la batalla de superficie librada en la noche del 14 al 15 de noviembre de 1942, y que decidió el curso de la campaña.
Se deshacen algunos mitos, como es natural en obras tan documentadas como la que hoy se reseña: los torpedos navales japoneses no tuvieron la importancia mágica que se les atribuyó en la batalla de la Isla de Savo; el caos en las acciones nocturnas de superficie hizo que incluso un almirante estadounidense (Scott) fuera muerto por fuego amigo; los pilotos de ambos bandos rutinariamente reclamaban entre vez y media y dos veces el número de aviones que eran realmente derribados...
El "as" Marion Carl durante la acción del 24 de agosto de 1942 en la que reclamó el derribo de tres aviones torpederos y un caza japonés del portaviones Ryujo. Carl y sus compañeros de la Cactus Air Force reclamaron en ese combate la destrucción de nueve Kates y siete Zeros, cuando en realidad los nipones sólo perdieron cuatro y tres aparatos, respectivamente...
Y esto era sólo el principio. La lucha por las islas Salomón, que empezó en agosto de 1942 en Guadalcanal, continuó hasta entrado 1944. Año y medio de horror en el que el poderío aeronaval japonés quedó total y absolutamente quebrantado.








