domingo, 30 de noviembre de 2008

E.T.A.

Marvin tiene el trabajo más aburrido de la galaxia... ¿o no?



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viernes, 28 de noviembre de 2008

Editors - Bullets (2005)



A caballo entre Joy Division y Echo & the Bunnymen... Más de uno habrá soltado una lagrimilla de nostalgia ochentera al escuchar a estos mozalbetes...

Canned Heat-On The Road Again-Live at Montreux 1973.



Sólo decir: "Yeahhhh!". Y gracias por el enlace, Fernando.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Guadalcanal: la crónica definitiva

Hace ya como un mes, concluí la lectura de la que, en palabras de su autor, Richard B. Frank, es la crónica definitiva de la Campaña de Guadalcanal: Guadalcanal: the Definitive Account of the Landmark Battle. Mi reciente apatía bitacorera ha hecho que haya pospuesto hasta hoy esta breve reseña.

Librada entre agosto de 1942 y febrero de 1943, esta campaña supuso el auténtico punto de inflexión en la Guerra del Pacífico. Si la dramática batalla de Midway fue el parón de la ofensiva nipona en el mayor océano del planeta, Guadalcanal fue la terrible pugna que comezó a desangrar a las fuerzas del Sol Naciente, y que vio el inicio contraofensiva estadounidense en dicho teatro. Lo que empezó de forma casi improvisada y vacilante en agosto de 1942 en Guadalcanal, acabó en Okinawa en la primavera de 1945.

Soldados de la 1ª División de Infantería de Marina de EE.UU. durante los desembarcos del 7 de agosto de 1942 en Guadalcanal.

Frank pone a nuestro alcance finalmente el relato conjunto de las operaciones terrestres, navales y aéreas por primera vez en la historiografía de la campaña, incorporando de paso las fuentes japonesas recientemente traducidas al inglés. Los relatos anteriores se habían centrado en las operaciones navales (Samuel Eliot Morison), terrestres (Samuel B. Griffith) o aéreas (John B. Lundstrom), dejando en segundo término los demás aspectos de la contienda.


Ahora el autor extiende ante nuestros ojos la panoplia completa de acciones por tierra, mar y aire que salpicaron y definieron la pugna por la isla. Cada ofensiva terrestre, cada combate entre buques de superficie, cada batalla entre portaviones, cada convoy de refuerzo, cada incursión aérea (con las bajas reclamadas, y las que realmente se produjeron), etc...

El acorazado Washington disparando su batería principal contra su homólogo nipón Kirishima, durante la batalla de superficie librada en la noche del 14 al 15 de noviembre de 1942, y que decidió el curso de la campaña.

Se deshacen algunos mitos, como es natural en obras tan documentadas como la que hoy se reseña: los torpedos navales japoneses no tuvieron la importancia mágica que se les atribuyó en la batalla de la Isla de Savo; el caos en las acciones nocturnas de superficie hizo que incluso un almirante estadounidense (Scott) fuera muerto por fuego amigo; los pilotos de ambos bandos rutinariamente reclamaban entre vez y media y dos veces el número de aviones que eran realmente derribados...

El "as" Marion Carl durante la acción del 24 de agosto de 1942 en la que reclamó el derribo de tres aviones torpederos y un caza japonés del portaviones Ryujo. Carl y sus compañeros de la Cactus Air Force reclamaron en ese combate la destrucción de nueve Kates y siete Zeros, cuando en realidad los nipones sólo perdieron cuatro y tres aparatos, respectivamente...

Lo único que no cambia es el horror de la guerra: el sufrimiento de los hombres supervivientes de los innumerables naufragios en la Bahía de Fondo de Hierro; las enfermedades y peligros que acechaban en la jungla; el indescriptible calvario de las tropas japonesas en Guadalcanal, mal pertrechadas y peor alimentadas...

Y esto era sólo el principio. La lucha por las islas Salomón, que empezó en agosto de 1942 en Guadalcanal, continuó hasta entrado 1944. Año y medio de horror en el que el poderío aeronaval japonés quedó total y absolutamente quebrantado.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Beatles - Rain (1966)



Como dice George al principio: "así que supongo que, de alguna manera, nosotros inventamos la MTV".
En fin: son ELLOS, con (en palabras del autor, J. Lennon) "el primer disco donde metimos música reproducida hacia atrás... wuaweñiaaaoooo".
Impagable. Los demás iban chupando rueda, y ellos, delante. Bien delante.

sábado, 15 de noviembre de 2008

The Jam - Going Underground (1980)



Discípulos aventajados de los Who y los Small Faces, apóstoles del post-punk, iconos del revival mod de últimos de los setenta... Un jovencísimo Paul Weller lideraba la banda rockera más amada por las listas británicas en esta época. "Going Underground" entró directa en el número 1, y siguió en él varias semanas. Fue la culminación del éxito de un grupo que no sólo daba caña de la buena, sino que, además, tenía letras interesantes y comprometidas.

viernes, 14 de noviembre de 2008

The Posies - Definite Door (1993)



Los Beatles de Seattle. El lado más melódico del grunge...

Radiohead - Just (1995)



Posiblemente EL grupo de los 90, con posiblemente EL single de los 90.
Y un video muy vacilón, por cierto.

sábado, 25 de octubre de 2008

The Who - A Quick One - R&R Circus (1968)



Los mejores Who - diciembre de 1968, dando un "baño" antológico a sus colegas y amigos, Sus Satánicas Majestades...

lunes, 22 de septiembre de 2008

Midway (3) La triste victoria

Cierro al menos por el momento esta trilogía dedicada a la batalla aeronaval por excelencia de la 2ª GM con una breve reseña del libro "A Glorious Page in Our History" - The Battle of Midway 4-6 June 1942.


Se trata de un esfuerzo cooperativo de una serie de autores (Robert J. Cressman, Steve Ewing, Barrett Tillman, Mark Horan, Clark Reynolds y Stan Cohen), que fue publicado por primera vez en 1990. La copia que obra en mi poder es la sexta edición, que data de 2008.

El aspecto exterior (tapa blanda, tamaño holandesa, la ilustración de la portada) y la abundancia de fotos en el interior puede hacer pensar al lector que se trata de otro libro pictográfico más, de carácter eminentemente divulgativo, pero lo cierto es que dentro hay bastante más sustancia de la que uno puede pensar.

El libro se abre con una historia del atolón de Midway como debe ser: desde el principio, cuando allá por 1859 fue reclamado por un marino de los jóvenes Estados Unidos de América. Debo reconocer que desconocía estos hechos, así como el motivo por el que Midway pasó a considerarse importante para los intereses del país norteamericano: ser una estación de tránsito del cable subterráneo que comenzó a unir Estados Unidos y Asia a caballo entre el siglo XIX y el XX.

Posteriormente Midway se convirtió en la puerta de entrada a las Hawaii desde el Oeste, y acabó adquiriendo la importancia que tanto norteamericanos como japoneses le atribuyeron en los albores de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.



La narración continúa con los avatares de la pequeña guarnición en los primeros meses del conflicto: incursiones de destructores y submarinos japoneses, escaramuzas aéreas con hidros de reconocimiento nipones, llegada de nuevas tropas y aviones a las islas, etc. Todo ello con nombres, apellidos y fotografías. Porque gran parte de la información contenida en este libro se ha obtenido de familiares, amigos y, en algunos casos, de los propios participantes en la batalla.

Posteriormente se describe el "acelerón" de operaciones en el Pacífico, Sur y Central, la rotura del código japonés y la febril actividad de Nimitz y sus subordinados para convertir Midway y sus alrededores en una fortaleza-trampa donde infligir a los nipones una derrota decisiva.

La batalla está narrada con gran detalle (siempre desde el punto de vista norteamericano), y, por ejemplo, se da la organización detallada, hombre a hombre y avión a avión, de cada una de las oleadas de ataque estadounidenses que se enfrentaron a la Kido Butai el 4 de junio de 1942. También se relaciona el destino de cada una de las tripulaciones caídas en combate, y se glosan los particulares sobre el rescate de buena parte de los supervivientes.

El detalle sobre el destino de los vencedores, que tuvieron, como es sabido, gran cantidad de bajas, le deja a uno un cierto regustillo de tristeza. Debe de ser cierta esa frase del Duque de Wellington que decía que "nada, excepto una batalla perdida, resulta ni la mitad de melancólico que una batalla ganada".

El libro prosigue describiendo qué pasó con Midway después de la batalla: el atolón se convirtió en base avanzada de submarinos y se abrieron otras tres pistas de aterrizaje (en la isla Sand) para aviones pesados. Midway siguió siendo punto de tránsito y base aeronaval importante en las crisis de Corea y Vietnam, pero fue perdiendo importancia desde los años 70.

Finalmente hay una serie de apéndices de los que unos dan detalles sobre los personajes, aviones, y portaviones destacados de ambos bandos (con mayor hincapié en el bando estadounidense); otro presenta cuestiones abiertas en su momento (de las que algunas han sido aclaradas en el libro "Shattered Sword"). Por último, se incluye, a modo de homenaje, un corto apéndice dedicado a un "héroe olvidado" de la Batalla de Midway: el controvertido capitán de fragata Miles Browning, jefe de estado mayor del almirante Halsey, y que, ante la ausencia de su jefe por enfermedad, sirvió a las órdenes de Spruance durante el importante encuentro.

El libro está a medio camino entre las obras clásicas de Sprange, Lord y Fuchida, y el desmitificador "Shattered Sword". Se nota que está publicado después del simposio sobre la batalla de Midway que tuvo lugar en 1988, y al que acudieron personalidades destacadas japonesas, como el "as" Fujita. Ese encuentro mostró a los estadounidenses que Fuchida estaba bastante desacreditado en el país del Sol Naciente, y que hacía falta integrar en la historiografía de la célebre batalla nuevas fuentes niponas aún sin traducir al inglés.

En definitiva, y antes de irme a dormir, dejadme que os diga que , a pesar de su relativa antigüedad, recomiendo este libro a quienes busquéis información detallada sobre las fuerzas norteamericanas en Midway, en especial sobre los aviadores de ese bando.