jueves, 24 de septiembre de 2015

La Semilla (II) El Medio Plazo

Como decíamos antes de ayer, estaríamos hacia el 2200 d.C., con el sistema solar prácticamente explorado en su totalidad, y con numerosos asentamientos en diversos planetas, lunas o hábitats artificiales (aún primitivos) en órbita de algunos de los anteriores. 

Mientras que cierta cantidad de ellos son meras bases de investigación o enclaves mineros (lunas o hábitats artificiales), otros (en planetas y alguna luna que reúne condiciones propicias) son prósperos lugares donde la vida se abre camino, a pesar del hostil entorno, gracias a la tecnología y a las modificaciones genéticas de los humanos que viven en ellos.


Base Marciana, de Bryan Versteeg.

La Tierra es el lugar donde permanece una mayoría de la población humana del sistema solar, y donde están radicados los gobiernos nacionales y los cuarteles generales de las principales corporaciones. Estas últimas son, más incluso que en el presente, quienes realmente mueven los hilos de los acontecimientos. mientras que los gobiernos nacionales son prácticamente títeres en manos suyas. La población se halla muy dividida entre los acaudalados y los que meramente subsisten en condiciones deplorables.

Los modelos post-escasez florecen en las colonias extraterrestres, donde el control de los medios de producción de las corporaciones se relaja. Este hecho alienta a los descontentos del planeta madre a buscar como sea el medio de viajar fuera de la Tierra y unirse a alguno de los asentamientos espaciales más prometedores. No es fácil para la mayoría, no pudiente, pero el ingenio se aviva con la necesidad...

Es inevitable que en algunas de las más prósperas colonias surja, como en épocas pretéritas, la llama de la independencia del asfixiante control de la metrópoli: impuestos excesivos, explotación intensiva de recursos locales que son acarreados de vuelta a la Tierra para alimentar la voraz maquinaria industrial de las corporaciones, deseo de desmarcarse del status quo para empezar a crear una sociedad diferente en un nuevo mundo hostil...

Varias colonias rebeldes, alzadas en armas, son aplastadas por la gran metrópoli, que establece en ellos guarniciones militares, nacionales o corporativas, así como un gobierno férreo al que se encomienda controlar y reprimir a los elementos disidentes.

Algunas, sin embargo, ayudadas por la distancia a la Tierra, por los avances técnicos logrados, por la unidad de propósito de los alzados, por la eficiente organización de la resistencia, la posible connivencia de las autoridades locales desafectas, y, quizás, alguna osada acción militar preventiva (tachada de "terrorista" por los gobiernos/corporaciones terráqueos), logra resistir el embate de la metrópoli y rechazarlo, ganando un tiempo precioso para prepararse a defender la independencia conquistada.

Qué decir tiene que estos éxitos locales mantienen viva la llama de la rebelión en las colonias derrotadas, donde los movimientos de resistencia se agazapan esperando el momento propicio para una nueva rebelión.

En algún momento del final de este período de convulsiones coloniales, se lanzan al espacio interestelar las primeras naves generacionales sublumínicas, dirigidas a sistemas relativamente cercanos donde se ha detectado algún planeta con visos de habitabilidad. Su periplo durará decenios. Algunas de estas naves fracasarán y se perderán en el espacio profundo, junto con sus tripulaciones esqueleto y sus pasajeros criogenizados. Otras, las menos, llegarán a su destino y comenzarán la dura pero reconfortante misión de construir un mundo nuevo a varios años luz de la tierra.


Continuará...



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